Una hamburguesa saludable

Las hamburguesas son una de las comidas más preferidas en todo el mundo, pero es necesario cambiar el concepto de “dañina” preparándolas de una manera más saludable y evitando acumular tantos kilos de más. Una hamburguesa saludable La hamburguesa es conocida mundialmente por ser deliciosa pero así mismo peligrosa cuando se consume en exceso, pues por ser una comida chatarra, no aporta nada a la salud, pero si muchos kilos al cuerpo. Si se preparan como debe ser, es decir, cambiando los ingredientes poco favorables y añadiendo productos más saludables, puede que su imagen empiece a cambiar. Lo bueno es que son fáciles de preparar y no tardaran más de 10 minutos en obtener un delicioso platillo. 

Lo primero que hay que hacer es usar carne magra, es decir, sin grasa. Para saber si una carne es rica en grasa, basta con ponerla a freír y que su tamaño empiece a reducirse. Al preparar una carne magra, la porción no cambiará, el sabor quedará mejor y  el aceite no escurrirá. Entre las opciones para poder preparar la hamburguesa están la carne de pollo, de res o cerdo. Por otro lado, hay que saber emplear correctamente los condimentos, que no deben faltar, pero si tienen que ser controlados. Los básicos e importantes son la cebolla, las hierbas aromáticas, el orégano, el romero, el ajo y la sal. Para los que quieren experimentar, también pueden agregarle zanahoria rallada, que suele darle un poco mas de sabor a la carne.

Cuando se estén armando las hamburguesas, hay que cuidar que la forma quede como debe ser, pues de lo contrario, es probable que se desarme cuando se estén cocinando.Después es bueno dejarlas reposar por unos 30 minutos a una hora en la nevera, cubiertas con una película de plástico o papel. Cuando sea hora de llevarlas a la cocción, es bueno rociar la parrilla con aceite vegetal para que la carne no se quede pegada. Hay que cuidar que se cocine bien por ambos lados y de igual manera logre el punto exacto, al interior. No hay que dejar que se seque y para probar si está bien cocinada, es bueno pincharla con un tenedor y que tenga una apariencia jugosa, pero no cruda. El color evidentemente cambia y se presenta entre negro marrón.

Por la practicidad es bueno saber qué tipo de pan se va a utilizar pues no todos son iguales y pueden llegar a desarmarse mientras un niño o un adulto se la intenta comer. No debe ser dulce y tampoco que absorba todo el jugo, porque se humedecerá muy rápido y no estará tan crujiente como se supone, tiene que verse. A muchas personas les gustan las hamburguesas muy completas y es por eso que deben emplearse ingredientes como el tomate, la cebolla, la lechuga y hasta huevo.  Aunque para los que tienen más imaginación y ganas de probar cosas “raras” pero deliciosas, suelen agregarle cebolla caramelizada o berro. Por último, hay que agregar las salsas, pero cuidando la cantidad, porque entonces sabrá desagradable. Las favoritas por excelencia son la salsa de tomate, la mayonesa y la mostaza, pero pueden usarse opciones como la tártara, el queso crema o hasta trocitos de champiñones.